lunes, 24 de noviembre de 2014

Del 2 al 6 de noviembre se llevaron a cabo los Días internacionales Hellinger, en Bad Reichenhall, Alemania.

Por Luis Soto

Este es un recuento de las más recientes reflexiones de Bert y Sophie Hellinger sobre las constelaciones familiares, día por día.

Noviembre 2, 2014

“Las constelaciones familiares han pasado a otros niveles. Sophie y yo lo pudimos vivenciar en el gran curso en México [en verano], y me alegro que los organizadores de ese evento se encuentren entre nosotros.

Lo que hemos logrado en los últimos tiempos es un conocimiento más profundo de los guiones de vida. Para quienes esto es nuevo, explicaré algo:

He averiguando –en realidad ya hace bastante tiempo– que cada uno de nosotros sigue un hilo conductor particular en la vida. Existe una sensación sobre cómo debe trascurrir su vida, esto comienza desde los 5 años de edad. Ahora Sophie y yo lo hemos podido experimentar más.

El guión de la vida muestra donde están nuestras límitantes; y si sabemos más acerca de éste, podremos superar muchos obstáculos. En primer lugar, en lo concerniente a una relación de pareja. Muchas relaciones se limitan por los escenarios de cada uno de sus integrantes. En el momento en el que sabes tu guión, es cuando cada uno de ustedes averigua más y logra un cambio. A lo lejos para ellos brilla una felicidad diferente.

Eso último, por supuesto, vale también para los hijos. Los padres sufren mucho por la conducta de sus hijos y, ¿quieren entonces saber cómo hacer para salir de esta limitante? Sucede cuando sabemos algo más sobre ese escenario y sobre ese guión.

¿Alguno de ustedes tiene un hijo difícil? Pueden venir hacia aquí…por supuesto, si tienen el valor para hacerlo…


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“Recientemente hicimos un curso para los niños y sus padres. Pusimos a los niños que formaban parte uno al lado del otro. A unos hermanos que integraban el grupo les preguntamos: ‘¿qué numero tienes tú en la familia… eres el primero, el segundo, el quinto, el séptimo?, y ¿cómo te sientes cuando expresas ese número? ¿Te sientes bien o no tanto?’. En esta configuración que vimos recién, era evidente que el represente del hijo no sabía qué lugar ocupaba en esta familia.
Con un ejercicio pueden probarlo en ustedes mismos preguntándose: ¿qué lugar ocupas tú en tu familia?, ¿con ese número y en ese lugar te sientes bien o te falta algo?
Yo ahora voy a contar del 1 al 20, muy lentamente, y tú permites que cada número tenga un efecto en ti, y sientes con qué número te sientes mejor. Ese número sería el lugar que te corresponde en la línea de hermanos”.


* * *
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“Esta mañana me formulaba esta pregunta, ¿para quién mueren los guerreros realmente? Todos por SU MADRE. Y, ¿quién puede salvarlos? EL PADRE.

Entonces esto que yo digo es de largo alcance. ¿Cómo superamos nuestros guiones de vida? Sobre todo, a través de nuestro padre.

Muchas veces en nuestros cursos hemos visto que los padres quedaron excluidos. Es vitalemente importante que se les traiga de regreso… Ellos, los PADRES en primer lugar, son nuestros SALVADORES.

Aquellos que han perdido a temprana edada al padre, dicen a la madre: ‘él me hace falta’. Tal vez la madre diga al hijo: ‘mi padre también me hace falta’; y su madre le dice, ‘a mi también el mío me hace mucha falta’. Y de repente estos hombres muertos surgen y vienen a la luz y dicen: ‘nosotros seguimos estando… estando siempre al servicio de la vida’.

¿Cómo ordenar a la sociedad sin padres de nuestros tiempos? Llevándola otra vez hacia una sociedad de padres que tienen permiso de seguir estando.

Todos nosotros aprendimos algo: si el análisis de los libretos o guiones, recién ahora me doy cuenta bien, es una llamada a los padres faltantes. Cuando ellos aparecen y están, y nosotros podemos dirigirnos a ellos con amor profundo y respeto encontramos finalmente toda nuestra felicidad”.


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Sophie Hellinger concluyó con lo siguiente:

“Inconscientemente te sientes bien con tu círculo. Pero ve más allá y encuentra el círculo de los que no son de tu género y mira a esos familiares que no han sido mirados. De esta forma, los padres también giran en su círculo y ven a los familiares que faltan. Si sientes que compites con otra mujer aunque ni lo quieras, entrégate a otra fuerza que junto contigo vaya en busca de los hombres que nunca tuvieron oportunidad de estar por muchas generaciones. Y cuando ese o esos hombres tengan permiso de surgir, porque nunca antes lo tuvieron, miras una nueva luz en el camino de tu vida y la batalla con las sombras se termina.

Y cuando las mujeres miran a otras mujeres sin envidia, sin evaluarlas… tú algún día puedes decir: ‘estoy tan orgullosa de ser mujer’. Así te sientes mejor en el círculo de mujeres y tenemos un futuro promisorio por delante. Un nuevo acontecimiento a nivel mundial: dirigirse hacia [ellas] y extender la mano, son la clave. El amor de una mujer hacia otra. Entonces, ahí es cuando el hombre tiene permiso de ser como es. Puede ser grande y diferente, simplemente maravilloso. Gracias a los hombres, gracias a los padres, gracias a las mujeres y gracias a la madre, nuestra madre y todas las madres”.



Y así terminó el primer día. Amorosos y radiantes aparecieron frente a nosotros Bert y Sophie Hellinger. De manera profunda y sistémica, nos llevaron por un viaje de regreso hasta nuestros primeros años de vida, para ubicarnos en nuestro cuento favorito para compartir nuevas interpretaciones del significado detrás de este. Van más allá de lo que ya hemos escuchado.




Noviembre 3, 2014

“Quiero decir algo acerca de la muerte: cuando miramos la naturaleza, las plantas y los animales, para mi es lo mismo que si miro al ser humano. Todos vienen de otro lugar. Todo aquello que está ahora ya estuvo antes. Cada planta, cada animal, cada ser humano… la muerte es una transición con pequeños cambios. ¿Cómo te sientes con eso?”

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Tras la configuración de los guiones de varios participantes del seminario, Bert concluyó con esta idea: “Muchos de los guiones son una carga, pero otros son una fuerza. Lo siento con mi propio guión, es una fuerza. Pero no diré cuál es… eso me da fuerza”.

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“¿Cuál es la verdad detrás de la así llamada preocupación por un hijo? El hijo crece más allá de sí mismo, de repente se vuelve grande y orgulloso y entonces dice: ‘yo por ti’.
Ese es el movimiento fundamental de toda tragedia.
Yo miré muchas tragedias de Shakespeare, por ejemplo. Todas las grandes tragedias terminan en muerte, la de un hijo, por ejemplo, que dice ‘yo por ti’. Sophie dice que estos son los héroes. Son los que se quedan sin padre y todos ellos siguen a la madre, como valientes, hasta la muerte.
¿Cómo se sienten cuando digo esto?
¿Cuál es ahora el tema de este curso?, ¿quién es el que de golpe aparece en primer plano? En el primer plano, quienes salvan vidas son los padres”.




“La oportunidad de poder compartir el día de hoy la experiencia de “Los órdenes del amor en la educación” con gente de tantos países, me llena de satisfacción y alegría. Gracias a Bert y Sophie Hellinger por abrir este maravilloso espacio”, Maestra Angélica P. Olvera G.

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Noviembre 4, 2014



“Yo me preguntaba, ¿cuál es esa fuerza de la que Bert habla continuamente? Todo el tiempo habla de otra fuerza, de otro nivel. Yo averigüé que fuerza es movimiento, es la fuerza que está detrás de todo movimiento. Ese movimiento modifica al sujeto o al objeto. No quiero preguntar ahora de dónde surge el movimiento, porque para eso no hay respuesta. Lo único que sé es que hay una fuerza cósmica y a ella me dedico hace mucho tiempo. Después de hablar tanto tiempo, quiero pasar una música ¿existe una fuerza cósmica?”

Con estas palabras dio inicio Sophie Hellinger al tercer día del curso de constelaciones familiares. Continuó con una breve explicación sobre el Cosmic Power®.

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Vibraciones de los colores.
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xisten más o menos 70000 millones de células que transmiten continuamente y recíprocamente. Cada coloración del aura contiene mensajes que son transmitidos continuamente.

Las distancias en el espacio y el tiempo no tienen importancia alguna, porque el campo electromagnético del cuerpo está en actividad las 24 horas del día, con cada palabra con cada pensamiento, dejamos nuestra huella dactilar en el universo. Eso significa que eres el co-creador o todo esto es tan solo coincidencia.

Resultado: cada acción y cada palabra tiene su orden. Una trasgresión del orden tiene una consecuencia y donde entonces se da un resultado y entonces estamos completamente solos.

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El ser humano es 1% masa y 99% vacío.

Lo mismos sucede en el universo. Si comprimimos al universo, queda solamente 1% de masa y 99% de vacío. Y no es que este vacío no haga nada, está siempre en movimiento y tiene una atracción magnética.

Detección de vibraciones.
A través de las frecuencias de las vibraciones llamamos a nuestro pasado como influencia directa, y a través del Cosmic Power® y las constelaciones familiares, buscamos tranpersonalidades que actúan a través de nosotros; eso es lo que contiene lo futuro y lo pasado, y también los temas indirectos que tienen que ver con nuestra existencia.


“¿Qué es una constelación? ¿Qué sucede en una constelación?
Sabemos que vamos a quedar inmersos en otros campos con muchas vibraciones, muchas explicaciones y muchas palabras. Pero esta explicación es la encontré ahora y es más cercana a la verdad. Los físicos cuánticos se acercan mucho a esa explicación y en una constelación se puede observar conscientemente.

A través de Cosmic Power® puedo leer su campo energético, puedo reconocerlo. La parte más importante de sus vidas aparece a través de un síntoma corporal. Aquel que entra en acción [en una configuración] no es necesario que sepamos su rol, porque si yo digo ‘tú eres x, tú representas y’, la persona ya no tiene toda su libertad para actuar. Los representantes que estuvieron aquí [en el campo] no son los mismos al final que quienes eran al comienzo, y muchos de los que estuvieron aquí entraron en contacto profundo con un problema personal; y eso solo era el comienzo del proceso. Toda explicación queda corta, de lo contrario seríamos Dios”.

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Hoy Bert y Sophie Hellinger comparten el siguiente paso que han dado en las constelaciones familiares: no hablar y dejar que el movimiento suceda. Lo esencial va a surgir.

Conferencia "Systemic Management" impartida por el Mtro. Alfonso Malpica. 

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Noviembre 5, 2014.

“Lo primero a notar en la constelación que configuro ahora es que no pregunto el asunto ni lo que sucede. Yo no configuro a la persona, elijo a los representantes que no saben nada del cliente confiando en el campo. No se dice nada y todo sale a la luz.

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¿Qué fuerza está en acción aquí? Ninguna fuerza que nosotros conozcamos.

Los representantes no saben nada, son guiados desde otro lugar. Imagínense que yo pregunte: ‘¿cuál era su problema?’. Entonces, ¿dónde hubieran terminado ellos? Las constelaciones familiares confían completamente en los representantes, sin que se diga nada”.

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Conferencia "Relación entre la Teoria de la Relatividad y las Constelaciones Familiares" impartida por la Mtra Angelica Olvera.
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Noviembre 6, 2014.

Este día inicia con unas historias y meditaciones que Sophie comparte:

“En mi tiempo libre aquí escribí algunas historias, meditaciones. La primera se llama ‘La profundidad’ y la segunda meditación con ustedes se llama ‘Los múltiples mundos’.

Deseo para todos ustedes que lo que empezó, siga avanzando.
Somos como una bola de billar sobre una mesa. Alguien da un impulso y todavía no hay matemática que determine qué bola será tocada. Una de ellas cae hacia abajo, dentro del agujero negro y ahí es donde empieza el trabajo.


Puedo rechazar todo y ya no se forma ningún tipo de comunicación; pero en secreto digo: ‘No creo lo que tú dices. No es correcto. Yo soy más, tú eres menos’. Pero si tomamos conciencia de eso y cada vez que queramos aplicar la palabra nos podemos callar y pensar internamente: ‘Sí. Así no lo había visto’, podemos entonces enriquecernos, expandirnos y no hace falta elevar ni el cerco ni el muro, que de todas formas existe”.




Continua con palabras de Bert Hellinger:

“Quiero decir algo acerca de las constelaciones familiares. Tienen una larga historia y como también lo pudimos ver aquí, las constelaciones familiares se independizaron.

Ahora cuando alguien tiene un pedido y nos pide le ayudemos y configuremos a su familia, ¿qué hacemos entonces? Yo no le pregunto cuál es su asunto. No lo quiero saber. No hace falta, porque en la constelación sale a la luz, de una manera sorprendente.alt

Ayer, por ejemplo, lo pudimos ver en las constelaciones que hicimos de relaciones de pareja. Están ahí el hombre y la mujer, sin que yo les pregunte. Configuro una representante para la mujer, uno para el hombre y luego comienza una constelación, sin haber dicho ni una palabra. El hombre de repente está en otra dimensión, ya no es el mismo. Es el hombre que está sentado aquí a mi lado, pero sin querer nada, sin intensión alguna, y se mueve tal como es llevado por el campo. Lo mismo sucede con la mujer. Y entonces, en pocos minutos todo sale a la luz. Se ve si esa relación tiene futuro o no. Yo no sabía hacia dónde se dirigía, los representante no sabían, ni la pareja tampoco.

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La constelación estaba en otro nivel, puesta en movimiento por fuerzas creadoras, sin que salga nada a la luz, sin poder asirlo. Esas son las nuevas constelaciones familiares, sin preguntas, sin objetivo. Todos los participantes son llevados a otro nivel.

¿De qué nivel se trata? Para mi es como un poder creador. Repentinamente, el resultado es una intervención creadora. Esas son las nuevas así llamadas constelaciones familiares; y las así llamadas constelaciones familiares tradicionales, en las que alguien quiere poner orden por su fuerza, pasaron.

¿Qué sucede entonces con el constelador, con el facilitador,  que interviene?
¿Tiene alguna imagen?
¿Puede tener alguna imagen o se encuentra al servicio de otra cosa y la única palabra que conoce es ‘sí’. Como si una fuerza divina diría, que se haga?”

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Con esta revelación de hacia donde se dirigen las constelaciones familiares concluye Bert Hellinger los primeros cinco días de Seminario de Hellinger Sciencia.

Fuente: http://www.domus.cudec.edu.mx/newsletters/183-dias-internacionales-hellinger

El tango. Un ejemplo del orden entre el hombre y la mujer.



Tiiu Bolzmann

Cuando trabajo con parejas y trato a explicar los Órdenes del Amor entre hombre y mujer me refiero al Tango para explicar que quiere decir: "La mujer debe seguir al hombre y el hombre  debe servir a la mujer".
Tango es más que un baile.
Tango es un ejemplo vivencial de la vida entre hombre y mujer.

“Pongamos por ejemplo a un hombre y a una mujer. El uno se encuentra en un lado del río, la otra en el otro. Los dos tienen sus puntos de vista, cada uno en una orilla distinta. Ahora bien, no les sirve de nada ir pregonando sus puntos de vista. El río todo el tiempo va pasando delante de ellos. Para saber realmente lo que es el orden, ambos tienen que abandonar sus posiciones, bajar al río y meterse en el remolino. Entonces se darán cuenta de lo que es la vida y cuál es el orden que para ellos resulta.”[1]

El hombre busca una mujer con la cual quiere bailar y la mujer busca un hombre con quien quiere bailar. Se buscan con los ojos y si ambos están de acuerdo, se encuentran en la pista de baile.

El abrazo
El hombre y la mujer se encuentran, el hombre extiende su mano, la mujer coloca la suya en la mano de él. El hombre rodea con el otro brazo el cuerpo de la mujer. La mujer apoya relajadamente su brazo sobre el hombro de él o rodea su cuello. A modo de saludo sintonizan sus movimientos, girando con sus cuerpos en un semicírculo o también realizando un balanceo, pasando el peso del cuerpo de una pierna a otra.
Hay dos formas de bailar: una es abierta y amplia y la otra es cerrada y estrecha. En la Argentina, las personas se saludan con un beso en la mejilla. La cercanía de cara y tronco está permitida. El contacto con las partes inferiores del cuerpo no - ése es íntimo. Por eso la postura en el baile estrecho es de forma trapezoide, abierta hacia abajo. En este caso el centro del equilibrio está en medio de los dos cuerpos - en el espacio libre.
En la forma abierta los troncos están enfrentados. Con los brazos forman un círculo, un embudo de energía. El hombre da el impulso desde el pecho y los brazos y a través del pecho y de los brazos, la mujer recibe ese impulso. Ambos cuerpos forman un círculo, que se transforma en círculo energético. El brazo debe ser firme, pero no rígido. Cada uno debe estar centrado en su propio eje. Ellos quieren acercarse, pero se dejan frenar por el círculo energético.
Al hombre le atrae la mujer porque nota que como hombre le falta la mujer. Y la mujer se siente atraída por el hombre porque nota que como mujer le falta el hombre. A ambos les falta aquello que el otro tiene, y cada uno puede dar aquello que el otro necesita. Para que una relación de pareja se logre, el hombre tiene que ser hombre, y seguir siéndolo, y la mujer tiene que ser mujer, y seguir siéndolo.
Si el hombre desarrollo el femenino en sí mismo, ya no necesita la mujer, y sí la mujer desarrolla lo masculino en sí misma, ya no necesita al hombre. Con la decisión de bailar juntos, el hombre asume el rol masculino - la dirección, es hombre y sigue siendo el que dirige. Con la decisión de bailar juntos la mujer asume el rol femenino – la entrega y sigue siendo mujer, sigue entregada.
El hombre dirige: él da orientación y sostén y provee seguridad, para que ella se sienta protegida. Así pueda desplegarse pueda realizar los firuletes y disfrutar del baile. Él la dirige en movimientos y... la frena. Él prepara sorpresas, para evitar la rutina. La mujer se deja guiar, solo reacciona frente a sus impulsos y con eso le proporciona la importancia, que le hace falta para poder dirigir. Ella permanece en la entrega, espera en él y le da sentido a su dirección. En algunos momentos ella sostiene la estabilidad, para que él pueda entregarse por instantes e inventar nuevos juegos.
Hacen falta ensayos - no sale enseguida, porque no está claro, cuánto de cada ingrediente hace falta. Entregarse no significa dejarse caer. Y dirigir no significa imponerse a la fuerza. Juntos crean un baile, un movimiento en el espacio, que es único para cada pareja. Ambos aportan lo suyo y en eso son iguales. La relación de pareja se fundamenta en la necesidad mutua y en la renuncia al otro sexo. El hombre tiene que renunciar a adquirir lo femenino como algo propio y a tenerlo como si él mismo pudiera hacerse o ser una mujer. La mujer tiene que renunciar a adquirir lo masculino como algo propio y a tenerlo como si ella misma pudiera hacerse o ser un hombre, y todo esto también en el pleno sentido físico.

Dar y tomar
En el abrazo se da un intercambio entre dar y tomar. Ambos dan y ambos toman. Y tanto el dar como el tomar son hechos activos. Uno toma activamente el impulso y lo convierte en movimiento y a través de ese movimiento se inicia un nuevo impulso, que a su vez provoca otro movimiento. Así se genera el movimiento en el espacio compartido.
Además es propio del orden entre el hombre y la mujer que el hombre quiera a la mujer por mujer, y la mujer quiera al hombre por hombre. Asimismo es importante que entre ellos dos se realice un intercambio en el que ambos den y tomen en la misma medida. Para llegar a un intercambio, ambos tienen que dar lo que tienen y tomar lo que les falta.
La mujer toma algo del hombre que ella no tiene y lo utiliza en su manera. Esto fortaleza su feminidad. El hombre toma algo de la mujer, que él no tiene y lo utiliza en su manera y esto fortaleza su masculinidad. Ambos sacan provecho a través del otro.

Bailar es dialogar
El movimiento es un diálogo. El hombre da un impulso, él dice algo a través de su cuerpo y de este modo revela algo de sí mismo. Muestra algo de su idiosincrasia, de su emoción, del misterio de ser hombre. La mujer recibe ese impulso y con ello también expresa algo. Revela algo de sí mismo, muestra una emoción y algo de su misterio de ser mujer.

“El hombre se experimenta como incompleto ante la mujer y, dado que como hombre le falta la mujer, ésta le atrae. La mujer a su vez, se experimenta como incompleta ante el hombre y, dado que como mujer le falta el hombre, éste la atrae. Dado que cada uno le falta el otro, se desarrolla una atracción mutua. Este hecho significa un gran impulso de energía para ambos”.[2]

El hombre tiene que estudiar a la mujer y sus movimientos. ¿Dónde apoya ella su peso, cómo y en qué movimiento puedo dirigirla? No puedo llevarla hacia la izquierda, si ella tiene su peso apoyado en el lado izquierdo. No se puede avanzar, si ella tiene su peso adelante. Ambos deben estar seguros de haber comprendido las señales que se han dado. Recién entonces se pueden involucrar el uno con el otro. Si ella no entendió, él le debe dar una nueva señal. Y ella tiene toda libertad de responder a esa señal o no. Si ella no quiere responder, no lo hace y él acepta. Él no la obliga ni ella a él.  Si él quisiera avanzar sin tenerla en cuenta o si ella se resistiera, ambos pierden el fluir del movimiento. Así se produciría una lucha por el poder.
Lo que si pueden hacer los dos: seducir al otro. El hombre la mujer para que le siga, y la mujer al hombre para que le sirva. Bien, el hombre da una señal y ella responde. Al responder ella le da otra señal y él responde.  Es como en la vida real. Cuando yo escucho al otro, continúa el diálogo. Si no, no puedo ponerme en contacto con el otro. Entonces hablo cualquier cosa, y por lo general pasa de largo. Y de esa manera nada se puede desarrollar entre ambos. Así uno responde solamente a las propias propuestas y no a las de nuestro interlocutor.
Pero en muchos matrimonios también se presentan situaciones, donde un miembro de la pareja hace algo, que hiere al otro. Aquí también el que fue herido también siente la necesidad de compensar. Tiene la necesidad de vengarse. Así que le devuelve algo malo a su pareja, pero esto lleva a un intenso intercambio de maldades.
Pero existe una regla muy simple para salir de este círculo diabólico: Así como en el intercambio de bondades por amor, uno le da al otro algo más de lo bueno, así en el intercambio de maldades uno le devuelve al otro un poco menos de lo malo. Así el intercambio de bondades se puede reiniciar. El hombre coloca su pierna como una zancada, pero ella no tropieza, porque con un impulso, él la vuelve amablemente a la corriente del movimiento. La mujer aprovecha una parada para pulir su zapato en el pantalón de él. (paradas)
El hombre la guía en una dirección y de pronto la frena. La pierna libre de la mujer, que estaba lista para el próximo paso, dibuja un ocho en el aire, (boleo). Con el próximo movimiento él lleva su pierna contra el muslo de ella. En el baile, esa pierna no tiene nada que hacer en ese lugar. La trasgresión, el pasarse de los límites, pide una compensación. En la próxima oportunidad ella trata de golpearle con la pierna - pero sin llegar a tocarlo. Ella no quiere golpearlo. Él solamente siente el ímpetu de la pierna que golpea en el aire (ganchos).
De esta manera los miembros de la pareja se devuelven un poco menos de "lo malo" y el dar y tomar de cosas buenas puede recomenzar.

Lo Femenino y lo Masculino
La mujer renuncia a lo masculino en ella y permanece en su rol auténticamente femenino. El hombre renuncia a lo femenino en él y permanece en su rol auténticamente masculino. Para ser hombre, el hombre tiene que renunciar a ser mujer él mismo y permitir que una mujer le dé lo femenino como obsequio, y viceversa. “Ambos tienen que aceptar sus limitaciones para así capacitarse para una relación, ya que, de esta manera, ambos se necesitan y tienen la posibilidad de complementarse”[3].
La mujer sigue al hombre en su círculo de energía, en su movimiento y él permite que se despliegue, porque el hombre tiene la misión de mostrar la belleza de la mujer. Cuando lo masculino puede quedarse claramente con el hombre y lo femenino con la mujer, la belleza se puede desplegar.
En el movimiento se ve: él acompaña a ella con su cuerpo, porque ella lo necesita para encontrar su flexibilidad. Ella reacciona ante esta energía masculina, la asimila y da al hombre algo en devolución, que le proporciona fuerza para dirigir. De esta manera ambos se complementan. El hombre le da a la mujer su masculinidad y la mujer le da al hombre su feminidad. En la confluencia de estas dos energías se unen lo MASCULINO y lo FEMENINO.
Se genera un movimiento: Vida y... Tango. 

“La relación entre el hombre y la mujer es lograda, si la mujer sigue al hombre. Es decir, le sigue a su familia, a su ciudad, a su círculo, a su idioma, a su cultura, y está de acuerdo con que también los hijos le sigan. Pero también aquí hay una compensación, un contrapeso. De complemento, el orden del amor entre el hombre y la mujer exige: el hombre tiene que servir a la mujer...”[4]

Lo que significa esto en el Tango, se lo dejo a su propia percepción, mientras observan parejas bailando el Tango argentino.

Fuente: http://www.constelamerica.com.ar/pdf/El_tango.pdf

[1] WEBER, Gunthard. Felicidad dual. Bert Hellinger y su psicoterapia sistémica. Pág 128.
[2] Ídem. Pág. 119
[3] Ibídem. Pág. 120
[4] Ibídem. Pág. 123

sábado, 13 de septiembre de 2014

La Felicidad


LA FELICIDAD
Terapeuta María Ángela González

Existen algunas ideas extrañas acerca de la felicidad. Por ejemplo las que le atribuyen una naturaleza huidiza y el comportamiento de una presa de caza. Quien concibe así la felicidad suele verse en la obligación de “atraparla” emprendiendo agotadoras persecuciones. El éxito dependería en algo de la suerte y en mucho de la inteligencia y la pericia de cada persona. Y aunque le fuera en verdad posible hacerse con algo de felicidad de esta manera, aún quedaría por resolver la espinosa cuestión de cómo retenerla.

También es frecuente la noción de que la felicidad se manifiesta a lo largo de la vida siempre de una misma y única manera, acompañada por ejemplo de algún grado especial de excitación emocional o de sensaciones físicas tales como sentir mariposas en el estómago.

Mirar la felicidad a través del lente de este tipo de nociones, no sólo producen la urgencia apremiante de obtener para sí mismo —en competencia con otros— una buena tajada de felicidad en el coto de caza. También genera la ilusión de que los períodos de ausencia de felicidad son defectuosos, imperfectos e indeseables y se levanta una fuerza interna que los resiste y los niega. Que los rechaza tanto por la incomodidad o el dolor que puedan traer consigo, como por ser interpretados como evidencia de la propia ineptitud, como un signo de fracaso.

En cierto sentido, estas ideas se refuerzan y convalidan en la experiencia de esa porción de felicidad que en verdad se asocia al logro personal. A los frutos inesperados de nuestro esfuerzo y dedicación. Al éxito de nuestros seres queridos. Al bienestar de los grupos o comunidades a los que estamos ligados por amor y destino. A las metas finalmente alcanzadas, e incluso al desempeño de la actividad sencilla y cotidiana de nuestras tareas y labores más comunes.

Pero la felicidad también tiene otra variedad de matices, quizás se trate de los más profundos y fundamentales para nosotros, los que incluyen la plenitud, la paz interna, la armonía, el equilibrio y todo aquello que nos permite fluir en libertad, en concordancia con las fuerzas creativas de la vida. La capacidad para experimentar y contener la felicidad se nos otorgó con la vida misma. No está en nuestra voluntad o poder rechazar o atraer esta capacidad hacia nosotros. No tenemos que apuntarnos a ninguna escuela para obtener esta particular capacidad. Nos ha sido dada. Y sin embargo, tomar la felicidad y la plenitud cuando vienen y despedirnos de ellas cuando se van es desde la visión de Bert Hellinger un logro del alma. Y como la mayoría de los logros vinculados directamente al alma, éste requiere de sabiduría y de valor. Valor para dejar atrás aquello que en nosotros se opone a la plenitud. Y sabiduría para desechar las nociones que nos hacen difícil o impiden la exploración real y directa de la naturaleza de la felicidad.

La naturaleza de la felicidad es acompañarnos y dejarnos una y otra vez. Con su permanencia nos cobija, nos deleita, nos enseña, nos expande, nos da descanso. Con su partida nos impulsa poderosamente a regiones nuevas. Nos transforma nos prepara para una nueva inclusión. En cierto sentido y en algunos de sus aspectos fundamentales, la felicidad está encadenada a nuestra necesidad y crecimiento. Así, dice Bert Hellinger, mientras nos desarrollábamos en el vientre de nuestra madre conocimos una felicidad y una plenitud que al cabo de un tiempo desapareció en concordancia con nuestro próximo nacimiento. Luego, si todo fue bien, fuimos atendidos por brazos amorosos y en ellos nos sentimos felices hasta que dejamos de serlo porque necesitamos explorar en independencia, alejarnos. Cada etapa de nuestra vida tiene su propia plenitud, y en ella la felicidad tiene una presencia particular. En realidad nuestra experiencia contradice la noción de que la felicidad es “siempre” de una misma o única manera.

Tras reconocernos, junto con todos, igualmente aptos para la experiencia de la felicidad y ver que la felicidad es una especie de huésped que va y viene de toda vida, podemos indagar si dentro de nosotros trabajan algunas fuerzas en oposición a ella y a la plenitud, a nuestro crecimiento, a la armonía y la paz. Los pensamientos repetitivos y las frases dañinas que actúan secretamente en nosotros, generadas quizá a partir de experiencias de nuestro pasado o del pasado del alma de nuestras familias, suelen ser el origen de las dificultades en el camino hacia la plenitud. Incluso nos pueden hacer vivir la felicidad como algo tan amenazante o peligroso como si con ella atentáramos contra un tabú. Pero aún en las situaciones de mayor conflicto interno, el impulso por sanar y crecer no nos abandona, está vivo y presente. Podría decirse que la felicidad es fiel y paciente. Nos aguarda a la vuelta de cada dificultad y nos asiste veladamente en medio del conflicto.

Desde la visión Sistémica y Transgeneracional decir “sí” a la necesidad de sanar aquello que nos impida crecer, aquello que nos haga sentir indignos o culpables ante la posibilidad de ser felices, aquello que nos aleja de la plenitud de la vida manteniéndonos entre límites estrechos, es atender al golpeteo de la felicidad sobre la puerta de nuestro corazón.